martes, 10 de febrero de 2015

Punto que sabe a poco (0-0)



El partido entre el Daimiel y el Ciudad Real deparó más emoción que juego. Mucho miedo a perder en ambas escuadras, pero mayor conformismo en el Ciudad Real, que dio por bueno el empate inicial. El único equipo que propuso algo de fútbol fue el Daimiel, sobre todo en la segunda parte, ante un Ciudad Real que obvió por completo el centro del campo y cuya única opción fue el constante envío de balones en largo por detrás de la defensa blanca. El empate a cero hace justicia en un partido en el que, créanlo, no hubo ni un sólo disparo a puerta en todo el partido. Los que hubo, o se fueron lejos de la portería, o fueron rechazados por defensores. Los porteros apenas intervinieron.

Si para algo sirvieron los varapalos de Talavera de la Reina y Almagro, han sido para que el Daimiel cambiara su estructura de juego. Paco García-Moreno pùso sobre el tapete un inusual 4-1-4-1, con tres variantes sobre los once que "jugaron" en Almagro. Se quedaban fuera Adri, Párraga y Javivi, este por sanción. La revolución en el once vino motivada por varios factores, pero la principal, las bajas. Paco recompuso el centro del campo, con Fernando de pivote por delante de la defensa. Eso supuso que el lateral derecho lo ocupara Aarón, mientras que al eje central retornara la dupla Jony-Ricardo que tanto sufrió contra el Talavera de la Reina.

Más adelante Jesús y Francis ocuparon la parcela ancha mientras que Wuy retornaba a la banda izquierda (liberado de la presión de mover al equipo) con Cala, la principal novedad, en la banda derecha. Éste fue el más incisivo de los suyos, y por su banda, la derecha, llegó casi todo el peligro ante un ausente Wuy. Enfrente, un Ciudad Real con un 4-4-2 clásico, si bien, con posesión de balón, Fleki y Rafi se abrían a las bandas y subían mucho para convertirse en línea de cuatro, prestos a cazar cualquier balón en largo. Esa era la propuesta azul todo el partido, y la única que les salió, a los 20 minutos, acabó en el fondo de la portería en un gol anulado a Jesute por fuera de juego. El delantero remataba casi en la línea de gol, mientras que el centro se producía en la banda izquierda por medio de Cristofer. Éste no se encontraba en la línea de fondo, por lo que es posible que Jesute (insistimos que remató casi en la línea de gol) estuviera adelantado.

Le perdonan la expulsión a Kostas
Esa fue la única acción reseñable del Ciudad Real en los 90 minutos, más un remate de cabeza al empezar el partido que sacaba un defensor daimieleño con Astillero presto a coger el esférico. Y eso que el Ciudad Real pareció empezar mejor, más asentado ante un Daimiel más metido que en los dos partidos precedentes. Muchísima pelea en el centro del campo, defensas muy atentas a todo lo que pudiera pasar, mucho rechace, mucho balón largo, pero nada de fútbol ni de ocasiones. Así fue una mediocre primera parte.

En el minuto 42 se produjo una jugada que pudo ser clave. En el único córner que botó el Ciudad Real en este periodo, subió a rematar el central Kostas. Lo hizo como si de Kung Fu se tratara, de forma muy peligrosa, y de hecho le pitaron falta por ello que le pudo costar una grave lesión a su marcador. Pero el colegiado, Gil Racionero, no quiso enseñarle la tarjeta amarilla, que sin duda merecía, porque hubiera sido la segunda. Parras le sustituyó en el descanso sabedor de que se había jugado una expulsión clara.

El Daimiel mejora y compite
En la segunda parte cambió la decoración. Apareció el que todos esperamos, Jesús, al cual el Daimiel necesita como agua de mayo, y Cala realizó buenas acciones por su banda derecha que vinieron a confirmar su aceptable primer tiempo, donde se erigió en principal protagonista ofensivo del Daimiel. El Ciudad Real renunció por completo a jugar, limitándose a guardar la ropa y buscar una contra que nunca llegó. La consigna era clara, puntuar como fuera aunque fuese un raquítico empate que, dada la clasificiación, probablemente sea más beneficioso para el Daimiel.

Pero el buen trato del Daimiel, por momentos, del balón, no se vio correspondido en absoluto con ocasiones. Sólo una clara, producto de una cantada de Belmonte, al escapársele un balón, y no aprovecharlo Wuy, al que le cayó el esférico, mandándolo a las nubes. Luego sí, mucho achuche, percusiones por la banda derecha casi siempre (Wuy estuvo muy desconocido y casi ausente), buenas arrancadas de Jesús, pero ningún balón claro cuando se llegaba al área con un Sergio muy marcado.

Se reclaman dos penaltis
El Daimiel siempre se encontraba con una pierna, un rechace, un despeje o un rival que achicaba el balón en el último momento. No hubo forma de sobrepasar la barrera defensiva visitante. La desesperación llevó a solicitar dos penaltis por mano. Ninguno de ellos lo eran. Y el marcador, no se movió.

Del Ciudad Real, muy poco que decir. Jony y Ricardo se reivindicaron como buenos centrales ante un delantero contrastado como Jesute al que apenas dieron opciones, ni a las incursiones de Cristofer. Tampoco sufrieron en el reiterado bombardeo de balones aéreos. Los balones a la espalda fueron bien defendidos y Astillero apenas pasó apuros. De hecho el Ciudad Real se tomó con cierta parsimonia los instantes finales, en claro síntoma de que le valía el empate. Un empate que, si bien en el golaverage particular favorece a los azules, en el fragor del total de la Liga, y dados los resultados de la jornada, deja al equipo ciudarrealeño un poco más hundido.

Dentro de lo poco destacable del partido para el Daimiel, anotamos que el equipo volvió a competir como es exigible en Tercera División; que la portería quedó a cero nueve jornadas después (sin contar, evidentemente, el "partido" ante el Hellín) dado que desde la victoria ante el At. Ibañés en la jornada 16 (2-0, el 6 de diciembre) al Daimiel siempre le habían metido al menos un gol; y que Jesús apareció sobre el rectángulo de juego ofreciendo alguna pincelada de lo que puede hacer estando en buena forma. Es un jugador que para el Daimiel es imprescindible que aparezca en plenitud.

Por lo demás, quedó cierta decepción porque, pese a intentarlo todo, se ha vuelto a perder una oportunidad de oro para poner tierra de por medio con el descenso (contando los descensos de Segunda B, al menos uno) y es que el Daimiel no ha sido capaz de ganar en casa ni al Ciudad Real, ni al Gimnástico de Alcázar, es decir, dos de los cuatro últimos. Veremos si los blancos son capaces de ganar en Alcázar de san Juan este sábado en un partido que ha de ser considerado como una auténtica final.

FICHA TÉCNICA
0 DAIMIEL: Astillero, Aarón, Negrete, Jony, Ricardo, Fernando, Cala (Párraga, min. 61), Jesús, Sergio, Francis y Wuy (Adri, min. 72).

0 CIUDAD REAL: Belmonte, Ángel, Ramos (Sevilla, min. 65), Kostas (Miguel, min. 45), Noel, Luis Campos, Cristofer, Yamil, Jesute, Rafa (Eimard, min. 54) y Fleki.

ÁRBITRO: Gil Racionero, asistido en las bandas por Bolaños Díaz y Muñoz Rabadán. La decisión más polémica fue la de no expulsar a Kostas por una muy clara segunda amarilla. Vieron amarilla por el Daimiel Fernando y el entrenador Paco García-Moreno. Por el Ciudad Real la vieron Kostas, Ramos, Ángel y Noel (toda la defensa).

INCIDENCIAS: Campo de Fútbol Nuestra Señora del Carmen. Tarde soleada pero gélida. Menos público del esperado, unas 400 personas en la grada. Césped artificial en malas condiciones.

LA FOTO DE LA AFICIÓN


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